Desde hace años se conoce que hay evidencias científicas sobre la relación entre la alimentación y la salud, particularmente en enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y otras enfermedades degenerativas. En las sociedades industrializadas, donde una gran parte de la población tiene cubiertas las necesidades nutricionales mínimas, se demandan cada vez más alimentos funcionales con los atributos sensoriales de los tradicionales, pero que proporcionen beneficios para la salud o la reducción del riesgo de sufrir enfermedades.
Las múltiples posibilidades de elaboración de alimentos funcionales basadas en la incorporación a un alimento convencional de ingredientes -en general de origen natural- con actividad biológica, en la eliminación de constituyentes no deseados o en la modificación de otros, así como en el aumento de la concentración de un componente naturalmente presente con efectos benéficos para la salud, hace que la gama de productos comercializados actualmente haya aumentado de forma espectacular.
Alimentos funcionales desarrollados.- En base a lo anterior hay en el mercado alimentos con alto contenido en determinados ácidos grasos o esteroles, péptidos bioactivos, antioxidantes, proteínas de soja, carbohidratos prebióticos así como productos enriquecidos en minerales o vitaminas y fermentados mediante la utilización de bacterias probióticas. Los desarrollos tecnológicos en este campo han sido espectaculares y estos productos, que están irrumpiendo con fuerza en los mercados internacionales, serán probablemente la herramienta más importante de la Ciencia de la Nutrición en el futuro. Destacan de forma especial el número de desarrollos en el campo de los productos lácteos, probablemente por la facilidad de incorporación de ingredientes y en el caso de los probióticos, son las leches fermentadas el principal vehículo ya que la matriz permite mantener la viabilidad y actividad metabólica de las bacterias lácticas.
Reglamento europeo sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables de los alimentos.- El Reglamento Europeo sobre declaraciones nutricionales y propiedades saludables de los alimentos, que ha entrado en vigor el mes de Julio pasado, constituye un avance importante en la regulación de la publicidad y etiquetado de estos alimentos, ya que establece las reglas que deberán seguirse por parte de la industria alimentaria para poder indicar que un alimento contiene determinadas propiedades saludables. Es una normativa de obligada aplicación en cada Estado miembro en la cual tiene un papel destacado la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), y a nivel nacional la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), en la evaluación de las bases científicas sobre las que se pretendan sustentar las alegaciones y en el establecimiento de los “perfiles nutricionales”.
Las declaraciones que podrán formularse serán:
• Sobre contenido nutricional
• Relativas a la salud
⇒ De propiedades saludables
⇒ Reducción del riesgo de enfermedad
y deberán basarse en pruebas científicas generalmente aceptadas.
Consideraciones finales.- Además de seguir investigando los mecanismos moleculares de los efectos de la nutrición en la salud, en el futuro se seguirán estudiando acciones específicas de interés para la salud de componentes e ingredientes de los alimentos y otros efectos positivos para la salud del consumo de alimentos funcionales. Por otra parte, es imprescindible avanzar en el estudio de la interacción entre factores genéticos y nutrición.
La Genómica Nutricional, Nutrigenómica y Nutrigenética, que tiene como objetivo final diseñar una dieta personalizada para prevenir o tratar una enfermedad, estudia la respuesta de los individuos a la dieta, en función de las específicas variaciones en el genoma.
En la era post-genoma, en que cada día es más fácil hacer análisis genéticos aún hay cuestiones que responder tales como:
• ¿Qué genes hay que estudiar para relacionarlos con la dieta?
• ¿Qué componentes interaccionan con el gen?
En el futuro se podrá diseñar alimentación individualizada, adaptando las necesidades nutricionales al genotipo de cada individuo.