El episodio del Prestige ha puesto en el punto de mira la seguridad de los productos de la pesca y la acuicultura. Mas allá del impacto ecológico y de la imagen de los litorales, se deben considerar los problemas reales y medibles sobre las actividades socioeconómicas en el momento actual y de cara al futuro.
La confluencia de dos hechos: la responsabilidad de los subsectores alimentarios sobre todos los temas relacionados con la Seguridad Alimentaria y la deseable coordinación con todos los agentes sociales y operadores económicos, resaltan la necesidad de potenciar los cauces de colaboración entre los operadores económicos responsables de la extracción, industrias de transformación y comercialización y las Autoridades Sanitarias, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.
Según las orientaciones emanadas del Libro Blanco sobre Seguridad Alimentaria elaborado por la Comisión, las prioridades estratégicas son establecer el principio según el cual los explotadores de empresas alimentarias y de piensos son los primeros responsables de la seguridad alimentaria; los Estados miembros tienen que supervisar y controlar a estos explotadores; la Comisión ha de poner a prueba la eficacia de las capacidades y las aptitudes de los Estados miembros para realizar ese control, mediante auditorias e inspecciones.
Esto nos lleva a plantear las siguientes reflexiones que pueden transcender
del Ámbito del episodio concreto del Prestige, y que enunciamos a continuación.
¿Qué se debe hacer?
Sumar esfuerzos: De una reciente conferencia, en la que expertos del NOAA (National Oceanic & Atmosferic Administration - USA) y de la Universidad de California, quienes habían participado en la evaluación de las consecuencias de la catástrofe del Exxon Valdez, se destacó algo que quisiera evocar ahora. En sus intervenciones se destacó la idea de que en estos casos es mas útil el trabajo en conjunto, la suma o aportación de ideas de distintos estamentos con diferentes puntos de vista, que la idea genial de una individualidad. Añadiría que, además, es precisa la coordinación, las aportaciones heterogéneas de diversas Instituciones y Centros de I+D+I y profesionales de los Sectores afectados en un plan de trabajo concreto. Al efecto es importante favorecer las sinergias de colaboración y coordinación. Incluso aquellas instituciones que ya tiene una definición clara de la metódica de actuación en función de haber constituido gabinetes de crisis y precisan del contacto directo con quienes en distintos niveles y ámbitos de competencia están concernidos por este u otros episodios.
Reaccionar Rápido identificando las líneas de acción preferente: De alguna manera estamos obligados a meditar sobre todas las actividades relacionadas con la Seguridad Alimentaria (vacas locas, dioxinas, contaminantes bióticos y abióticos), definiendo líneas de actuación preferente. Sin ánimo de ser exhaustivos, podríamos anticipar algunos de los campos de actuación preferente:
Aspectos analíticos: Estudio sobre desarrollo y mejora de la
metodología analítica para la determinación de hidrocarburos y otros y con conocimiento de los niveles basales.
Profundizar en las metodologías preventivas y los sistemas de autocontrol:
Se está definiendo un sistema de desarrollo y gestión de los sistemas nacionales de control que implica las siguientes líneas de actuación:
- Homogenización de los criterios y la aplicación de los sistemas de gestión higiénico-sanitarios y de autocontrol (HACCP-APPCC).
- Aplicación del Análisis de Riesgos para mejorar la capacidad
de respuesta ante las crisis.
- Desarrollo de mayor conocimiento a través de estudios sobre:
- Establecimiento de criterios de aceptabilidad o rechazo de productos: Criterios
sensoriales, y analíticos.
- Establecimiento de referencias aceptables de HAPs con la AESA y expertos
de la OMS.
- Creación de un grupo de expertos de laboratorio a escala nacional.
- Muestreos y análisis de productos en zonas de captura y extracción:
El estudio conjunto y seguimiento de los resultados analíticos de las
distintas muestras permitirá la orientación de los controles
a medio y largo plazo así como recomendaciones futuras y, si fuera
el caso, tomar medidas de exclusión (apertura o cierre zonas de producción
y aceptar o rechazar productos del consumo).
Definir estrategias de gestión de crisis:
Esto no es un tema que pueda considerarse actual. Pero conviene definir una
verdadera política de tratamiento del consumidor:
- Constitución de gabinetes de crisis.
- Estrategias de comunicación del riesgo.
- Retirada y recuperación de productos. Trazabilidad.
- Información a los Consumidores: (Formación)
Atención al consumidor:
Formaría parte del apartado anterior, pero queremos dedicarle alguna
línea dado su entidad. Para los consumidores, el ingrediente más
importante de su alimentación es la seguridad de los productos. Las recientes
crisis producen desconfianza en el público en la capacidad de la industria
alimentaria y de las autoridades públicas para garantizar la inocuidad
de los alimentos.
Ante situaciones como la acaecida y otras similares, es importante meditar sobre
la forma de dirigirse al consumidor. No se trata de ocultar las existencias
de riesgos, connaturales a todo alimento, sino de remarcar que los que están
dentro de la cadena de transformación de los operadores legalmente establecidos
están siendo analizados por la actividad y que la autoresponsabilización
de los operadores económicos es creciente, por la vía de profundizar
en los sistemas de autocontrol a los que antes aludíamos. En este terreno
podemos distinguir estas acciones:
- Diseño o colaboración en campañas informativas sobre
calidad y seguridad de los productos de la pesca y la acuicultura.
- Estudios sobre percepción del riesgo.
Por último, quiero comentar brevemente nuestra visión desde ANFACO-CECOPESCA.
Desde el primer momento, se activó el Gabinete de Crisis de ANFACO-CECOPESCA, el cual desarrolló un Protocolo de Medidas de Urgencia, sobre las consecuencias del vertido de fuel-oil del buque "Prestige" en las costas de la Comunidad Autónoma de Galicia. En el citado protocolo, fruto de una elaboración
técnica y sectorial se han evaluado varias medidas, para garantizar la
seguridad higiénico-sanitaria y la protección del consumidor de
conservas de pescados y mariscos.
ANFACO-CECOPESCA viene realizando desde septiembre de 2001 un control rutinario
de los niveles de Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (HAPs)
en los medios de cobertura (aceites) de las conservas de pescados y mariscos
en todos los tipos de aceite. Los informes técnicos consultados en su
momento avalan la idea de que los HAPs son utilizados como indicadores de contaminación
por hidrocarburos. Ello implica que, por un lado la técnica de análisis
empleada pueda ser utilizada para evaluar la posible influencia en organismos
marinos sésiles del episodio del "Prestige", y por otro, que las consideraciones
sobre toxicidad de los HAPs y benzopireno vertidas en anteriores informes remitidos
a la Dirección General de Salud Pública puedan ser tenidos en
cuenta.
Por ello, desde hace meses estamos en disposición de realizar diversos
análisis de control de la exposición a los Haps de diversos productos
de la pesca y acuicultura. Existen numerosos datos en la bibliografía
sobre sedimentos, aguas, y algunos de los organismos marinos mas expuestos a
estos episodios. Entre estas, están las especies del marisqueo y la acuicultura
(mejillón, almeja berberecho, crustáceos, etc), las cuales por
su hábitat y por su capacidad limitada de desplazamiento se reconoce
que pueden ser las más afectadas. Los datos disponibles sobre distintas
especies de pesados, (pelágicos, demersales, bentónicos) son menores
y mas difícilmente interpretables salvo por que se considera, que están
menos expuestos por su capacidad migratoria.