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"El riesgo cero es el único que el ciudadano está dispuesto a asumir" 
María P. Neira González
María P. Neira González

(Asturias, 1960). Es licenciada en Medicina y Cirugía por la Facultad de Oviedo y Master en Salud Pública por la Universidad Pierre y Marie Curie de París. Hasta el momento, desempeñaba el cargo de Directora del Departamento de Prevención, Control y Erradicación de Enfermedades Infecciosas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ha sido Coordinadora del Grupo de Trabajo Mundial de la lucha contra el cólera y otras enfermedades epidémicas; Coordinadora de Proyectos de Salud, Cooperación Italiana en Mozambique; Asesora de Salud Pública del Ministerio de Salud en Ruanda y Coordinador-Médico en Médicos sin Fronteras, en Honduras.

Hoy, la Seguridad Alimentaria ha pasado a centrar la atención de todos.

Los ciudadanos nos exigen cada vez con más insistencia la mayor confianza en la seguridad de los alimentos que consumen. Nos corresponde pues, a quienes la custodiamos, mantener alta la guardia para enfrentar cualquier incidente objetivo que pudiera situar a nuestros consumidores frente a un riesgo que comprometa la salud pública.

La protección de los consumidores es un cometido horizontal. Los mecanismos establecidos hasta ahora contemplaban ya el carácter intersectorial que debe inspirar la gestión de la seguridad alimentaria. No obstante, la naturaleza multifactorial y la indudable complejidad que dicha gestión puede llegar a requerir, aconsejaron disponer de instrumentos que pudieran aportar a los ya existentes un claro valor añadido, integrando las componentes intersectorial, interterritorial e internacional, que deben caracterizar la gestión integral de la seguridad alimentaria en toda la cadena productiva.

Las diversas crisis que han llegado a comprometer la seguridad alimentaria en el ámbito europeo, han reflejado la conveniencia de dotarse de instrumentos de esta naturaleza. La seguridad alimentaria nos corresponde a todos y entre todos podemos asegurarla.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria, de reciente creación, viene a dar respuestas a la demanda creciente de la sociedad y la necesidad de colaboración y armonización expuesta. La agencia persigue actuar como nexo integrador, como techo que dará cabida a todos aquellos actores y elementos que concurren en la consecución de la seguridad de los productos y procesos alimentarios.

No es compatible con un modelo de Agencia que se fundamente exclusivamente en especulaciones teóricas, en la búsqueda de un paralelismo con entes similares existentes en otros Países, o en un intento disciplinado de responder a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, limitando nuestra Agencia a un modelo estructural y funcional coincidente con el de aquélla.

La Agencia Española responde a un proceso de profunda reflexión, orientada a la obtención de resultados que permitan dar la más adecuada respuesta a los preceptos constitucionales y a la demanda social.

Y, todo ello, en un escenario ciertamente complejo: La tutela de los legítimos intereses de los consumidores - la protección de su salud, la garantía de su derecho a recibir una información veraz- en justo equilibrio con la consideración de otras exigencias legítimas, como puedan ser la promoción de la industria agroalimentaria y la lealtad en las transacciones comerciales. De la conjugación de todas ellas debe obtenerse ese nivel de riesgo mínimo, formulado como la tendencia al “riesgo cero”, el único que el ciudadano está dispuesto a asumir.

La orientación y funcionamiento de nuestra Agencia responde, en consecuencia, a un profundo análisis del estado de la cuestión:

  • Ante todo, es preciso conceder a la seguridad alimentaria la trascendencia (en el sentido más literal de la acepción) que precisa: Se tiende a responder a las crisis con medidas puntuales, con un enfoque coyuntural, cuando la gestión de la seguridad debe tener clara vocación de permanencia, de estabilidad. No es posible ocuparse de la Seguridad Alimentaria de una forma discontinua, limitando su tutela a la gestión de crisis sobrevenidas. La Agencia persigue, por tanto, dar una respuesta de estabilidad, continuidad y permanencia a dicha gestión.

  • En la mayoría de los episodios en los que ha podido verse comprometida la seguridad alimentaria, se ha constatado una Evaluación de Riesgos incompleta, insuficiente, tardía, controvertida: Se precisa, por tanto, una respuesta adecuada para evaluar con rapidez y lo mejor que el estado de la ciencia permita, los peligros emergentes. De ahí que persigamos, entre otros objetivos, una AGENCIA EVALUADORA. Por añadidura, se da respuesta funcional a la Autoridad Alimentaria Europea, fundamentalmente evaluadora de riesgos y no gestora, con la que deberemos trabajar en red.

  • En esencia, la gestión de la seguridad alimentaria coincide con el proceso de Análisis de Riesgos Alimentarios, en sus tres vertientes de Evaluación, Gestión y Comunicación de los Riesgos Alimentarios, siendo los dos primeros elementos los que verdaderamente sustentan las garantías de inocuidad de los productos alimenticios destinados al consumo, estando el último de ellos al servicio de la transparencia que las Administraciones le deben al ciudadano.

  • Pero, la seguridad en el producto final, es el resultado de la generación de seguridad en toda la cadena alimentaria. Tal consideración integral, ineludible, plantea aún más necesidades de coordinación intersectorial y coordinación interdepartamental: Necesidades de integración de todos los artífices y los beneficiarios de la seguridad alimentaria, en una estructura de armonización común. De aquí se sigue ya la necesidad de mejorar al máximo la coordinación interterritorial, competencial vigente, supervisando y dando seguimiento a las medidas ejecutivas adoptadas por las Administraciones competentes.

    Por ello, se ha decidido dotar a la Agencia de una capacidad ejecutiva, para ubicarla también en el plano de la GESTIÓN de riesgos alimentarios.

  • Cualquier incidencia gestionada deja claramente de manifiesto la conveniencia de establecer una estrategia, si no verdadera política, de Comunicación de Riesgos Alimentarios, al servicio de la transparencia y del fomento de la credibilidad de los Administrados en sus Administradores.

Hemos elegido, por tanto, por una Agencia que evalúe, gestione y comunique. Una agencia que afiance los derechos de los consumidores, que les de la mejor información y que los considere el centro de su gestión. Una agencia con transparencia, con la mejor evidencia científica, con el mas amplio espectro de colaboración con los diferentes actores responsables de la seguridad alimentaría y de responsable gestión de las crisis alimentarias. Una agencia flexible, dinámica, de talante abierto y de dialogo pero que no acepta compromisos.

Entendemos así favorecer el modelo que nos pide el ciudadano y que nos permitirá promover los más altos niveles de seguridad alimentaria.

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