Los cambios de peso incontrolados provocan patologías cardiovasculares y aumentan la mortalidad. Ésta fue una de las principales ideas puestas sobre la mesa por los expertos participantes en el congreso de Endocrinología y Nutrición de Fibell 2008, celebrado recientemente en Bilbao.
La jefa del la Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Getafe (Madrid), Susana Monereo, señaló que existen suficientes evidencias científicas como para relacionar de forma fehaciente la recuperación de peso tras dietas de adelgazamiento, “con múltiples comorbilidades, sobre todo patologías cardiovasculares, mayor mortalidad y un aumento del peso final que ronda el 30% sobre el peso inicial”.
Esta experta subrayó que la recuperación de peso perdido tras una dieta de adelgazamiento “es un fenómeno habitual que repercute muy negativamente sobre la salud y al que con frecuencia no se le da la importancia que tiene”.
Según explicó, restringiendo la ingesta de alimentos, no sólo se recupera o incrementa el peso perdido, sino que cambia su composición corporal “con tendencia a un mayor cúmulo de grasa, tanto de manera global como, sobre todo, intraabdominal”. Además, “suelen aparecer trastornos de conducta alimentaria con tendencia al picoteo y al atracón, y a desarrollarse el síndrome metabólico, que lleva aparejado un incremento final del riesgo cardiovascular asociado a diabetes tipo 2 e hipertensión”, afirmó Monereo.
Por este motivo fundamentalmente, esta experta considera una “irresponsabilidad” inducir o aconsejar la pérdida de peso a una persona cuando no es necesaria o cuando no se reeduca al paciente de forma que sea capaz de mantener el peso perdido.
Los expertos aconsejan que sólo se debe perder el peso que uno vaya a ser capaz de mantener en función de los cambios que sea capaz de realizar en su estilo de vida.
Fuente:
EL CORREO DIGITAL