El Instituto de Estudios del Huevo ha hecho público un comunicado en el que recuerda las precauciones que se deben tomar a la hora de manipular los huevos, para evitar posibles infecciones por Salmonella.
Según informa el comunicado, el huevo tiene una estructura biológica que hace difícil tanto su contaminación y como la penetración de gérmenes desde el exterior, siempre que conserve la película de mucina superficial que lo recubre, la membrana interna íntegra y las propiedades bacteriolíticas de la clara.
Las recomendaciones que deben tenerse en cuenta en lo que a su correcta manipulación se refiere han quedado resumidas en los siguientes puntos:
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Compre siempre huevos con la cáscara intacta y limpia.
- Respete la fecha de consumo preferente que está impresa en el envase del huevo.
- No lave los huevos antes de meterlos en el frigorífico para su conservación.
- Cuaje bien las tortillas y manténgalas en refrigeración.
- Prepare la salsa mayonesa con la máxima higiene y consérvela en el frigorífico hasta su consumo.
- No rompa el huevo en el borde de los recipientes donde los vaya a batir.
- Por razones de higiene, el recipiente de batido debe emplearse únicamente para esta operación
- No separe las claras de las yemas con la propia cáscara del huevo.
- No deje los huevos, ni los alimentos que los contengan, a temperatura ambiente.
- Conserve siempre en el frigorífico los pasteles, natillas, salsas, etc. y consúmalos en las 24 horas siguientes a su elaboración.
La salmonelosis, considerada como una de las toxiinfecciones alimentarias más frecuentes en los meses de verano, está provocada, en la mayoría de los casos, por la bacteria “salmonella enteriditis” y sus síntomas (diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre y dolor de cabeza) aparecen entre las 12 y 36 horas después de haber ingerido un alimento contaminado y persiste de 1 a 4 días.
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