Existe desde antiguo, la intuición de que los fármacos y los alimentos podían interaccionar de forma positiva o negativa lo cual daba lugar a recomendaciones sobre qué tipo de alimentación era la recomendada durante el tiempo de administración de un determinado fármaco y qué sustancias, sin embargo, estaban prohibidas durante este periodo.
La mayoría de estas recomendaciones eran orales y por eso no es fácil de ejemplificar con profusión, pero consultando los primeros específicos, con prospecto, nos encontramos probablemente con el mas antiguo, la Puchera de Riaza llamada así porque el continente acabó dando nombre al contenido. Este producto elaborado en el siglo pasado en una sola farmacia de Riaza (Segovia), por el licenciado Don Frutos Sanz y Agudo, decía ser un «Electuario contra las cuartanas». Su virtud para curar dichas fiebres era que contenía el febrífugo por excelencia, la quina. El precio 25 reales y 16 maravedíes, incluía la vasija y el «papel», con lo que tenemos un interesante antecedente de la importancia que se daba a esta información. Prácticamente todo el prospecto se refiere a recomendaciones sobre la distribución de los alimentos que se debe hacer a lo largo del día para que la utilidad sea máxima y sobre todo cita los que podrían ser incompatibles con el tratamiento, haciendo mención expresa de los que llevan vinagre o limón.
En 1927, Burrows y Farr exponen la distribución o eliminación de la absorción de Vitaminas en presencia de aceites minerales. En 1939, Curtis y Balmer concretan la observación anterior en relación al ß-caroteno. Se estaba constatando que los fármacos podían inducir fenómenos fisicoquímicos a lo largo del Aparato Digestivo y éstos a su vez eran la causa de la dificultad de absorción de nutrientes.
En 1953 y 1954 Biehl y Vilter explican las diferencias de la Vitamina B6 inducidas por la Isoniacida, que ya había sido observada debido, a una interacción a nivel metabólico. En 1970 Faloon añade a la problemática de la mala absorción por interacciones fisicoquímicas, la posibilidad de que los fármacos ocasionen lesiones en la mucosa, cambios en la biodisponibilidad de sales biliares o de las funciones exocrinas del páncreas.
Sin embargo, los casos más alertantes por su gravedad y que contribuyeron a atraer el interés en este campo se describieron a partir de 1963. Blackwel, Astor y otros describieron crisis hipertensivas graves debidas a inhibidores de monoamido oxidasa y aminas biógenas (Tiramina e Histamina) de alimentos, principalmente el queso y bebidas sometidas a procesos previos de fermentación.
La directiva 92/27/CEE, del Consejo de la Unión Europea de marzo de 1992, relativa al etiquetado y a la información que debe incluir el prospecto de un medicamento de uso humano, diferencia claramente el epígrafe en el que se exponen las interacciones medicamentosas y otras interacciones con alcohol, tabaco o alimento. En España, se estima que el 12% de los casi 4.000 medicamentos comercializados advierte en el prospecto de la interacción entre medicamento y alcohol.
Modificación de la utilización normal de los nutrientes debida a la administración de fármacos.
Una interacción alimento/medicamento ocurre cuando un alimento o alguno de sus componentes interfiere con el funcionamiento del medicamento en el organismo. Una interacción nutriente/medicamento puede ser definida como los resultados de las relaciones químicas, fisiológicas o fisiopatológicas entre nutrientes y medicamentos, y ocurre cuando un medicamento afecta el uso de un nutriente en el organismo. Y una interacción medicamento/nutriente puede ocurrir cuando el alimento que se come afecta a la manera en que el medicamento funciona.
Se le da más importancia a la interacción del alimento sobre el medicamento porque la acción terapéutica de este es más fácilmente comprobable, que la no asimilación de un nutriente. La respuesta farmacológica puede verse reforzada, disminuida, retardada o ser cualitativamente distinta.
Sin embargo, en el caso de interacciones sobre los alimentos, como no sea en tratamientos muy prolongados, es difícil poner de manifiesto la dificultad en la absorción, metabolismo y excreción por la administración de un fármaco. A veces se producen las dos situaciones a la vez, por ejemplo cuando se administran Tetraciclinas con la leche, aparece dificultad en la absorción de calcio y modificación en la acción de antibiótico.
Los posibles efectos de los alimentos sobre los fármacos son:
Cuantitativos:
- Con potenciación de la Actividad Farmacológica. Riesgo de toxicidad.
- Disminución de la Actividad Farmacológica. Riesgo de ineficacia del tratamiento.
Cualitativos:
- Retraso de la aparición de los Efectos Farmacológicos.
- Respuesta Farmacológica distinta a la esperada.
Los medicamentos que más interacciones pueden causar son:
- Los que tienen un margen terapéutico estrecho.
- Los que para ser eficaces deben mantener una concentración plasmática homogénea, como los antibióticos.
Analizando los tipos de Interacciones entre Alimentos y Medicamentos, se pueden considerar:
- Interacciones que causan los Alimentos sobre los Medicamentos: