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Aspectos nutricionales de la vitamina B12
11/06/2003
Las vitaminas son moléculas orgánicas esenciales para los procesos biológicos de los organismos superiores, pero que no pueden sintetizarse en su totalidad o en parte por estos organismos. En algún momento de la evolución se perdió la capacidad de sintetizar estas sustancias, por lo que los organismos superiores han de obtenerlas ahora de los alimentos.
Dentro de las vitaminas esenciales para el ser humano podemos diferenciar las liposolubles y las hidrosolubles:
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Las primeras incluyen las vitaminas A, D, E y K, que son solubles en los
cuerpos grasos, poco alterables, y el organismo puede almacenarlas fácilmente.
Debido a que el organismo puede almacenarlas como reserva, su carencia estaría
basada en malos hábitos alimentarios.
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Las vitaminas hidrosolubles, están conformadas por las vitaminas B y C.
La alimentación diaria debe aportar y cubrir diariamente estas necesidades
vitamínicas, ya que al ser hidrosolubles su almacenamiento es variable y menor que en el caso de las liposolubles. La
necesidad de vitaminas hidrosolubles se tendrá en cuenta en función del
nivel de actividad física del individuo, porque el ejercicio activa las
reacciones metabólicas cuyas vitaminas son coenzimas. Las actividades físicas
intensas pueden acarrear riesgos de carencias.
Dentro de las vitaminas hidrosolubles, podemos destacar la vitamina B12, también conocida como cobalamina, que no es de las más problemáticas porque no suele ser deficitaria en la población general. Pero es importante prestar atención a quienes tienen mayor riesgo de carencias. Las deficiencias serias de esta vitamina se asocian a la anemia megaloblástica (hay pocos glóbulos rojos de gran tamaño), a neuropatías (pérdida de memoria, lesiones en los nervios, etc.) y a la acumulación de homocisteína, un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. Por otro lado, los bajos niveles de la vitamina B12 también pueden dificultar la reproducción y se han asociado a infertilidad y abortos repetidos.
FUNCIONES
A través de dos co-enzimas, la vitamina B12 participa en una serie de ciclos metabólicos:
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Actúa como co-enzima en el ciclo de la metilación o de la metionina, muy
importante para el buen funcionamiento del sistema nervioso central. Por
eso, la deficiencia de B12 tiene síntomas neurológicos. También
interviene en este ciclo el ácido fólico, que va de la mano de la vitamina
B12; de hecho, una deficiencia de folato también frena este ciclo.
Cuando ese ciclo no funciona bien, por deficiencia de B12 o de
folato, la homocisteína (un aminoácido no proteico y que por tanto no se
encuentra en los alimentos) se acumula. Los niveles elevados de homocisteína
son un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular; pueden regularse con
suplementos de ácido fólico y de vitamina B12. Sin la vitamina
B12 y sin folato no se puede formar bien el ADN.
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El otro co-enzima, la metilmalonil CoA-mutasa, participa en el ciclo de
los ácidos grasos y de algunos aminoácidos. Cuando hay deficiencia de B12
no se da el paso metabólico correspondiente y se acumula el ácido metilmalónico
(asociado a toxicidad).
FUENTES ALIMENTARIAS
La vitamina B12 (cianocobalamina o cobalamina) se encuentra únicamente en alimentos de origen animal, es decir, está ausente en los vegetales. Su principal fuente es el hígado, la despensa de casi todas las vitaminas en el organismo. También se encuentra en todas las vísceras y la carne (especialmente de vaca y cerdo). Es una vitamina que surge de la fermentación de las bacterias en el estómago pero ese proceso no se da en el intestino humano sino sobre todo, en los intestinos de los mamíferos. La vitamina B12 se incorpora al músculo e hígado de los mamíferos y al comer esa carne la ingerimos. La carne que más vitamina B12 contiene es la de los herbívoros. Los huevos, la leche y los productos lácteos, los moluscos marinos y el pescado (sobre todo el graso) también la aportan. La vitamina de los productos lácteos parece absorberse mejor que la de la carne, quizás porque cuando ésta se cocina, la vitamina se une con más fuerza a la proteína.
OTRAS FUENTES ALIMENTARIAS
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Alimentos fermentados, como la soja fermentada, ya que las bacterias a
través de la fermentación producen B12.
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Alimentos enriquecidos con la vitamina B12, como algunos cereales.
Al igual que sucede con los suplementos, se absorbe bien porque la vitamina
añadida no va unida a la proteína del alimento. En España, el enriquecimiento
de los alimentos es voluntario por parte de los fabricantes (a diferencia
de otros países en que es obligatorio o no está permitido) y hay cierto
vacío legal. La única manera de comprobar si los productos están enriquecidos
con vitaminas es comprobar sus etiquetas porque no todos están enriquecidos
con la misma cantidad de la vitamina.
INGESTAS RECOMENDADAS
La cantidad diaria recomendada es de 3 microgramos. Una persona con una dieta variada, como es el caso de la dieta mediterránea, en principio no debería tener problema para ingerir esta cantidad. Normalmente se toma más de lo recomendado pero no genera toxicidad, a diferencia de otras vitaminas en las que el exceso es problemático. Aún así, no se debe tomar más de lo recomendado, y no recurrir a suplementos sin consultar con un nutricionista o médico.
RESERVAS DE LA VITAMINA EN EL ORGANISMO
La reserva de vitamina B12 en el organismo siguiendo una alimentación adecuada es para 3 o 5 años; por eso, la manifestación de los síntomas también es a largo plazo. Si una persona se ha alimentado bien y no ha tenido problemas (enfermedades, malabsorción, uso de medicamentos que interaccionan con la vitamina), los síntomas no aparecen de repente. Esto dificulta en ocasiones el diagnóstico.
SUPLEMENTOS VITAMÍNICOS
Al no ir unido a las proteínas de los alimentos, tienen menos problemas de absorción. Pero las personas que carecen de factor intrínseco y tienen alguna alteración, no absorben nada de la vitamina aunque tomen suplementos. En estos casos, que son raros, el tratamiento consiste en inyecciones intramusculares mensuales de la vitamina.
Hoy en día se tiende a dar suplementos polivitamínicos, sobre todo a las personas mayores, ya que las vitaminas comparten muchos pasos metabólicos y dar una sola puede desequilibrar las demás. En personas jóvenes, el médico o nutricionista debe hacer una valoración más personalizada antes de recomendar un suplemento.
GRUPOS DE RIESGO
- Personas con problemas de absorción:
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Sin factor intrínseco. Todas las vitaminas hidrosolubles, excepto
la B12, se absorben fácilmente en el organismo. La vitamina
B12 es la única que necesita una ayuda para su absorción,
que es el factor intrínseco, secretado por unas células que están en
la mucosa del estómago. Puede carecerse de él por un defecto congénito
o irse perdiendo por la edad o por la gastritis atrófica, bastante frecuente
en ancianos. Hay personas jóvenes que van perdiendo factor intrínseco
por una gastritis, la enfermedad de Crohn, intestino irritable o por
el consumo de alcohol (dos o más bebidas alcohólicas diarias).
Sin clorhídrico. La vitamina B12 va unida en los
alimentos a una proteína. Para romper ese vínculo actúan unas enzimas
en la saliva y en el estómago y sobre todo, el clorhídrico del estómago.
Si a pesar de tener factor intrínseco, no se tiene suficiente clorhídrico,
al no poderse romper el vínculo entre la vitamina B12 y la
proteína del alimento, la vitamina no se absorbe.
Los vegetarianos, sobre todo cuanto más estrictos sean (los que
toman leche y huevos tienen menor riesgo). Los vegetarianos pueden sustituir
la vitamina B12 de la carne por huevos, leche y queso (ovolactovegetarianos),
teniendo en cuenta también que los quesos suelen aportar más grasa. Los
más estrictos deben analizar su dieta y comprobar si tienen fuentes de B12.
Si no ingieren suficiente, deben tomar un suplemento para alcanzar los 3
microgramos diarios.
Las personas mayores. A medida que se envejece se producen modificaciones
en la mucosa gástrica (se pierde clorhídrico y factor intrínseco) y si se
toman muchos medicamentos, éstos compiten con muchas vitaminas.
Consumidores de determinados medicamentos que dificultan la absorción
de la vitamina. En casi todos los folletos de las medicinas se suele advertir
de las interacciones. En el caso de la vitamina B12, podemos citar
la cimetidina, la neomicina y la trifluoperazina. Katherine Tucker, investigadora
de la Universidad Tufts, en Boston, piensa que los niveles de la vitamina
B12 son más bajos a partir de los 50 años debido al uso de fármacos
para tratar la acidez, que dificultan la absorción de la vitamina a través
de la comida. Si los antiácidos neutralizan demasiado el clorhídrico podrían
llegar a dar problemas.
La crisis de las vacas locas ha afectado porque muchas personas, espontáneamente, han dejado de tomar carne. Aunque las reservas de la vitamina son bastante grandes, los nutrientes aportados sólo por alimentos de origen animal deben suplirse de alguna manera para evitar la carencia.
DEFICIENCIAS Y SÍNTOMAS
En España una deficiencia clínica de la vitamina B12 es relativamente rara, pero sí hay deficiencias subclínicas, que son mucho más difíciles de detectar en una analítica normal y más frecuentes en personas mayores. El problema de las deficiencias subclínicas es que aparentemente no dan síntomas, como la acumulación de homocisteína.
Cuando aparecen síntomas de deficiencia de vitamina B12, es de manera gradual y no repentina. Es difícil de diferenciar al principio porque los síntomas son inespecíficos, muy similares en todas las deficiencias vitamínicas (afecta a la piel, al pelo, aparecen vesículas en la boca, etc.).
IMPORTANCIA DE LA B12 Y DEL FOLATO EN LA ANEMIA
En principio, la vitamina B12 no es de las más problemáticas porque no suele ser deficitaria, a diferencia del folato, que sí lo es en un tercio de los mayores. El problema es que van de la mano. Si la anemia megaloblástica es debida a la carencia de folato se da ácido fólico, que viene bien para la anemia pero no revierte los síntomas neurológicos; por eso se suele administrar junto a la vitamina B12. El diagnóstico preciso es muy importante porque si la anemia megaloblástica es debida a la deficiencia de la vitamina B12 y sólo se da ácido fólico para contrarrestarla, no revierte las neuropatías, que llegan a un punto -quizás al cabo de 12 años- en que son irreversibles.
Cada vez más expertos abogan por un enriquecimiento de alimentos con ácido fólico en conjunto con la vitamina B12, ya que el folato en personas con niveles bajos de vitamina B12 puede enmascarar la anemia megaloblástica. Hay que valorar si hace falta un enriquecimiento con ácido fólico de los alimentos o no y si se debe administrar junto con B12.
PRUEBAS ANALÍTICAS
En la actualidad, existen pruebas diagnósticas de laboratorio para todas las vitaminas, incluidas la vitamina B12 y el folato. Principalmente se miden en suero (sangre), pero las analíticas son caras y muy laboriosas y no se puede hacer rutinariamente a toda la población. A esto hay que añadir que algunas determinaciones plasmáticas no son indicativas de las reservas de la vitamina en el organismo. Para el diagnóstico de la anemia megaloblástica no basta un análisis normal de sangre, sino que es necesario un frotis sanguíneo, que se realiza en el servicio de hematología de los hospitales no de manera rutinaria sino sólo cuando se sospecha algo.
Actualmente se busca si hay algún parámetro o marcador más temprano para detectar antes los niveles bajos de la vitamina B12. Esto forma parte de la línea de investigación de los autores que firman el presente artículo.
Fuente:
Marcela González-Gross1,3, Ricardo Sola2, Manuel J. Castillo3 (2002): "Aspectos nutricionales de la vitamina B12".
- 1Institut für Ernährungswissenschaft. Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universität. Bonn. Alemania.
- 2Servicio de Hematología. Hospital Clínico Universitario. Facultad de Medicina. Universidad de Granada. España.
- 3Departamento de Fisiología. Facultad de Medicina. Universidad de Granada. España.
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16 de mayo, 2008
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